En los ancianos la hospitalización aguda comporta una serie de riesgos y complicaciones, como la aparición de inmovilidad o la pérdida de autonomía. En este sentido, las unidades hospitalarias de geriatría han definido protocolos interdisciplinares para el abordaje de la discapacidad asociada a la hospitalización. En los últimos años estamos desarrollando este mismo tipo de intervenciones, con equipos multidisciplinares de geriatría y rehabilitación en la comunidad, para patologías como la fractura de cadera, el ictus o las descompensaciones médicas de pacientes mayores frágiles.

A continuación explicamos el funcionamiento interdisciplinar de este tipo de ingresos domiciliarios, como paradigma de trabajo en equipo para el abordaje de la discapacidad aguda en personas mayores con situaciones complejas de salud en la comunidad.

Rol del fisioterapeuta
El objetivo principal de la fisioterapia durante un ingreso domiciliario es la de recuperar la máxima funcionalidad posible, perdida debido a la enfermedad aguda, centrándose en un tratamiento personalizado e individualizado, que facilite el confort del paciente y la formación del cuidador.

Fisioterapeuta entrenando marcha y escaleras
Recuperar balances musculares y articulares globales mediante el ejercicio físico como principal factor es un objetivo primordial a corto plazo para abordar la inmovilidad, que de no tratarse puede llevar a atrofias y rigideces. En el caso que ya esté instaurado el síndrome de inmovilidad (por enfermedad crónica) trabajamos para evitar que progrese.

Se reeduca o recuperan transferencias y marcha, siempre que sea posible, de tal manera que sean seguras tanto para el usuario como para el cuidador principal. Se dan pautas para reducir el riesgo de caídas, como por ejemplo la introducción de algún producto de apoyo siempre que sea necesario, de manera consensuada con el terapeuta ocupacional. Además, se abordan escaleras para facilitar las salidas extradomiciliarias y de esta manera favorecer la sociabilización, la integración en la comunidad y la mejoría del estado anímico. Para este punto es necesario un buen equilibrio, coordinación y propiocepción, así como una correcta capacidad respiratoria y tolerancia a esfuerzo (que se trabajan en caso de inestabilidad).

En el caso de que se refiera dolor, muy prevalente en procesos osteoarticulares agudos y crónicos agudizados, se aplicarán las técnicas pertinentes (electroestimulación, crioterapia, etc) para poder controlarlo, reducirlo o hacerlo desaparecer dentro de lo posible.

Rol del terapaeuta ocupacional
El objetivo principal del terapeuta ocupacional dentro del ingreso domiciliario integral es que el usuario recupere su vida previa, tanto a nivel intradomiciliario como extradomiciliario. Para ello es fundamental incitar al usuario a colaborar o realizar sus actividades de la vida diaria básicas, instrumentales o avanzadas, tal y como hacía previamente o bien enseñando nuevas estrategias si precisa (compensación de habilidades perdidas).

Terapeuta ocupacional entrenando movilidad en cama
Durante estas actividades insistimos en: la seguridad (evitar caídas u otras incidencias), economía del esfuerzo y ergonomía. A veces para conseguir este objetivo es necesario introducir productos de apoyo, no sin hacer previamente una correcta valoración y entrenamiento de tal producto. No todos los productos de apoyo sirven para todo el mundo. Hay que hacer un correcto estudio de las necesidades reales del usuario/familia.

Otro punto a destacar es el entorno físico donde realizamos estas actividades. No sólo nos debemos centrar en el espacio intradomiciliario, hay que tener en cuenta también el acceso al edificio y el barrio donde vive el usuario.

El terapeuta ocupacional trabaja además para recuperar o mantener habilidades funcionales y cognitivas, no como rehabilitación en sí de estas habilidades sino de cómo estas habilidades afectan en la ocupación del usuario.

Sesiones terapéuticas y sesión interdisciplinar como punto de encuentro interdisciplinar
Las sesiones de terapia (de 45 minutos de duración y frecuencia individualizada a cada paciente) se plantean en base a la evaluación de las necesidades físicas detectadas en una primera valoración inicial.

Las sesiones incluyen planes estructurados terapéuticos para:

· Mantener, mejorar y promover la independencia en las actividades de la vida diaria, marcha y escaleras. No sólo nos centramos en que el paciente sea autónomo sino que las realice de manera segura, sin riesgo de caídas, con economía del esfuerzo y ergonomía.

· Trabajar para la adaptación a la nueva situación e integración en su entorno. Dar al usuario y al entorno cuidador todas las herramientas necesarias para un correcto manejo de la nueva situación (saber movilizar al usuario, pautas de prevención de riesgos, etc).

· Fomentar la educación sanitaria y autorresposabilidad del usuario, familia y cuidadores. Es indispensable que tanto usuario como familia/cuidador asuman un rol activo en los cuidados necesarios. Este papel se realiza conjuntamente con las enfermeras especialistas en geriatría del equipo, claves para el cumplimiento de las indicaciones sanitarias de tratamiento.

Como equipo interdisciplinar los diferentes profesionales (terapeutas con enfermeras y médicos) trabajamos con un abordaje unitario común, pero con rol autónomo de cada disciplina. Interactuamos de manera formal en reuniones semanales con el fin de desarrollar un plan de atención individualizada para el usuario, compartiendo objetivos terapéuticos, que vamos trabajando y revisando semanalmente, hasta resolver la crisis de salud y la discapacidad secundaria aparecida.

ConclusiónEl tratamiento integral domiciliario nos ayuda a ampliar horizontes, a no centrarnos sólo en el diagnóstico médico desencadenante, sino a ir más allá y trabajar la disfunción y su impacto en la independencia y autonomía personal, y el ámbito social (recuperación de roles previos). Observamos como los componentes afectados (déficits) limitan el desarrollo de las actividades de la vida diaria e influyen en la pérdida de los roles. Es por ello que debemos trabajar por la activación del usuario y su implicación continua. Como dijo Max Abric (enfermero y terapeuta ocupacional): “Hacer todo por ellos, pero nada en su lugar”.

“Hospitalización Domiciliaria Integral: experiencia colaborativa entre un Servicio Hospitalario de Geriatría y un Servicio de Rehabilitación Domiciliaria para el manejo de crisis de salud discapacitantes” ha recibido la certificación de Experiencia Innovadora por parte del Observatorio de Innovación en Gestión de la Sanidad en Cataluña en 2015, y una reciente publicación en la Revista Española de Geriatría y Gerontología (http://www.elsevier.es/es-revista-revista-espanola-geriatria-gerontologia-124-resumen-hospitalizacion-domiciliaria-el-paciente-anciano-90372005) avala la introducción de este modelo en nuestro entorno.

Un artículo de Joana Martínez, Miguel Àngel Mas y Verònica Aparicio

Abric Max, Dotte Paul. Gestes et activation pour personnes âgées: ergomotricité et soin gérontologique. Fascicule I y II. Francia: Editorial Maloine, 1998 y 1999 respectivamente.