Hace más de un siglo que está descrita. Su cura está muy lejos. La enfermedad de Alzheimer es una lacra que se ceba con los más longevos. A mayor edad mayor riesgo.

Las investigaciones se centran en la actuación médica antes de que surjan las primeras señales de alarma, que conducen a la pérdida de las capacidades mentales acompañada de la dependencia de otras personas.

Una patología relacionada con la longevidad

¨El alzheimer, en edades avanzadas, es tan devastador como el cáncer¨, afirma tajante a guíademayores.com la doctora Nina Gramunt, neuropsicóloga de la Fundación Pascual Maragall, una de las más prestigiosas del país en el ámbito de la investigación y de programas dedicados tanto al paciente como a los cuidadores.

La investigadora explica a nuestro portal que dicha patología se hace día a día más presente, pero sobre todo, porque está muy relacionada con el envejecimiento de la población, ¨cada vez -agrega- más gente llega a edades avanzadas, con un estado de salud de base mejor que hace años, y eso facilita el caldo para la aparición de enfermedades neurodegenerativas¨.

Un estudio reciente, publicado por la revista ¨The Lancet¨, situaba la edad media de las españolas en 84,4 años, mientras la de los hombres bajaba a 79 años.

Previsiones escalofriantes

Las cifras son aplastantes, en el mundo se contabilizan 44 millones de casos de demencias, y de ellos, 40 millones debido a enfermedad de Alzheimer.

Más escalofriantes son aún las previsiones, ya que se calcula que en 2050 esos datos se habrán multiplicado por más de tres alcanzando los 135 millones de casos de demencia, la mayoría debidos al alzheimer.

Un 10 por ciento de la población mayor de 65 sufre algún tipo de demencia, pero si nos situamos en los 85 años se eleva hasta el 30 por ciento, precisa la neuropsicóloga.

¨ La incidencia incrementa con la edad. A mayor edad, mayor riesgo¨, matiza la especialista, que calcula entre 500.000 y 800.000 las personas que sufren en España algún tipo de demencia, que se manifiesta, en general, a partir de los 65 años.

Señales de alarma

Hay que subrayar que envejecer no es sinónimo de patología, es una condición natural de la vida. También hay que negar una creencia común, que el alzheimer afecta más a las mujeres que a los hombres. Gramunt recalca a guiademayores.com que esta patología está relacionada con la edad y las mujeres tienen una esperanza de vida más alta que el hombre, por ello es normal que haya más mujeres afectadas, mientras el riesgo cardiovascular es mayor en los varones, lo que provoca muertes prematuras entre los hombres.

Las investigaciones han conseguido determinar cada vez con más claridad las señales de alerta del deterioro cognitivo. Se trata de algo más que despistes habituales como olvidarse de una cita médica o una toma de medicación.

Así entre las señales de alerta, la especialista cita el comprar repetidamente el mismo producto u olvidar insistentemente ingredientes necesarios para la comida. ¨Entramos en problemas de memoria que afectan a nuestra capacidad del funcionamiento de la vida diaria¨.

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo, el primero que debemos citar es la edad, un vector que no es modificable, y otro es la genética, hay personas más susceptibles a padecer la enfermedad de alzheimer.

Otro y de suma importancia es el riesgo cardíovascular.

La doctora recuerda que más que nunca se cumple el proverbio ¨mens sana in corpore sano¨, que ella traduce ¨lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro¨.

Y así detalla que la salud cerebral precisa de una buena nutrición, buen aporte de oxígeno y glucosa, y si hay problemas cardiovasculares también afectarán a la forma en la que se irrigue el cerebro, provocando la muerte de neuronas y conduciendo a posibles procesos de demencia¨.

Entre las enfermedades que incrementan el posible desarrollo de la patología figura la hipertensión, el colesterol y el azúcar, lo que aconseja un buen control. Tampoco hay que olvidar muchas patologías neurológicas que secundariamente desembocan en demencia.

Prevención

Partiendo de la premisa que “nunca es demasiado tarde ni nunca es demasiado pronto” para seguir pautas de prevención, entre las recomendaciones de los expertos destacan además del control cardíovascular, una alimentación saludable, buenas pautas de sueño, evitar el stress sostenido, no fumar y consecuentemente no practicar hábitos tóxicos.

Al tiempo que hace hincapié en huir del sedentarismo, caminar media hora al día, nadar, bajarse una parada antes del autobús o cualquier actividad motivadora, y mantenerse mentalmente activo, lo que significa disfrutar de la lectura,visitar exposiciones, establecer nuevas relaciones y aprender habilidades nuevas, en definitiva fijarse retos.

Avances médicos

Solo a través de la ciencia y la innovación se vencerá a la enfermedad de alzheimer, argumenta la Fundación Pasquall Maragall en línea con las investigaciones internacionales que tienen como reto ¨detectar lo antes posible la enfermedad, antes de que de la cara para poder enfocar las posibilidades de los fármacos¨, avanza Gramunt.

¨El cerebro afectado ha experimentado hace años cambios¨, añade, por ello los ensayos clínicos tratan de encontrar fármacos y modificar el curso de la enfermedad, retrasar los síntomas, pese a saber que la cura “está muy lejos”, dice.

En concreto se trata de intervenir antes de que los daños neuronales sean irreparables, ya que éstos son irreversibles, los intentos de revertirlos han fracasado.

Enfermedad familiar

Todos los enfermos diagnosticados medicamente en España están tratados por nuestro sistema de salud, asegura Gramunt, que también recuerda que hay casos infradiagnosticados¨, a la vez que llama la atención sobre el rol tan importante que desempeñan en nuestro país las familias en el cuidado de los pacientes de alzheimer.

A medida que la cruel enfermedad progresa y se pierden capacidades mentales y de autonomía la carga sobre los cuidadores aumenta. Se trata de una enfermedad familiar, una patología que afecta al enfermo y como mínimo a una persona cercana, el llamado enfermo oculto, que tiene que relegar a otro plano su vida para atender las necesidades del paciente.

Dra Nina Gramunt de la Fundación Pascaul Maragall