Envejecimiento activo y el rol de la sociedad.

Cuando hablamos de envejecimiento activo es fácil imaginarnos a un adulto mayor de 65 años, realizando algún ejercicio físico, usando una bicicleta, dando una caminata o incluso tomando una clase de yoga o natación. Y si bien estas imágenes pueden representarlo, debemos de considerar que el término activo va más allá, no sólo se refiere al movimiento físico o a la participación en actividades de la vida laboral, sino a participar también en el ámbito social, económico, cultural y espiritual.

El envejecimiento activo permite aumentar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida
La organización mundial de la salud (OMS) define el envejecimiento activo como “el proceso por el que se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez”.

El envejecimiento activo se aplica tanto a los individuos como a los grupos de la población y debería ser de interés especial para los sistemas de salud en cada país, pues está directamente relacionado con la calidad y la esperanza de vida.

Objetivos de potenciar un envejecimiento activo:

Extender la esperanza de vida saludable y la calidad de vida de todas las personas a medida que envejecen, no se trata solo de vivir más años gracias al avance en políticas de salud, sino vivir esos años con calidad.
Mantener la autonomía y la independencia
Que las personas mayores sigan participando en el ámbito económico, social, cultural y político.
El envejecimiento activo no solo es responsabilidad de las generaciones de mayor edad, al contrario, es un proceso que nos compete a todos, y aunque el envejecer puede ser tan distinto en cada cultura, depende de diversas influencias o determinantes relacionados con las personas, las familias y las naciones

Factores económicos y sociales
o Las personas que más se preocupan por sus ingresos son las que viven solas, que no tienen hijos ni familiares, tienen un alto riesgo de soledad y de vivir con necesidades. El papel de la cultura y el país en donde se vive aquí juega un papel primordial, pues depende del sistema de salud público de cada país los apoyos en salud y en economía que recibe el adulto mayor.
Sanidad y servicios sociales
o Se requieren de políticas relacionadas con la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades físicas, cognitivas y de salud mental. Trabajar en la prevención y diagnóstico de depresiones, detectar en las primeras etapas los deterioros cognitivos y demencias y ofrecer opciones de cuidado y tratamientos farmacológicos y no farmacológicos.
Entorno físico
o La autonomía e independencia del adulto mayor, se puede ver muy afectada debido al medio físico en el que se desenvuelve, el transporte público poco accesible, la arquitectura de la ciudad, la contaminación o incluso la inseguridad, son factores importantes que limitan al adulto mayor. En el ámbito del entorno físico también tenemos que prestar especial atención, a la vivienda del adulto mayor, ésta deberá de ofrecer condiciones óptimas de habitabilidad, seguridad y confort. Y en responsabilidad compartida con los servicios sociales, se tendrá que evaluar que las viviendas alternativas (como residencias geriátricas, viviendas tuteladas, etc) favorezcan también el desarrollo personal y social en un ambiente seguro.
Determinantes conductuales
o Se refiere a llevar un estilo de vida saludable, mantenerse informado sobre los factores que influyen en el envejecimiento activo y llevarlos a cabo. No es una tarea solo del adulto mayor, nos compete a todas las generaciones trabajar en la prevención con acciones concretas y hábitos de vida saludables.
La responsabilidad es compartida, el envejecimiento nos concierne a todos, especialmente a las generaciones más jóvenes que podemos dar valor y compartir la experiencia y la contribución de las personas mayores en nuestros entornos.

 

Un artículo de Gabriela Montemayor, psicóloga en Gericare – Vida a los Años.