Estrés persistente y riesgo de muerte.

Los médicos deben evaluar la salud mental en las visitas cardiacas de rutina. Si tiene una enfermedad cardiaca, el estrés constante podría acelerar su muerte, informan unos investigadores.

Los adultos que sufrían de un distrés mental persistente, lo que incluía depresión y ansiedad, tenían casi cuatro veces más probabilidades de morir de enfermedad cardiaca y casi tres veces más probabilidades de morir por cualquier causa, en comparación con las personas sin estrés, encontraron los investigadores neozelandeses.

"El sufrimiento acumulativo del estrés psicológico puede aumentar el riesgo de mortalidad en los pacientes con enfermedad cardiaca", advirtió el investigador líder, el Dr. Ralph Stewart.

La asociación solo se aplicó a las personas con un estrés persistente, no con un distrés leve u ocasional, dijeron los investigadores. Y los resultados se sostuvieron incluso tras tomar en cuenta otros factores de riesgo potencialmente influyentes, dijo Stewart, profesor adjunto de medicina en la Universidad de Auckland.

Stewart advirtió que este estudio no puede probar que el estrés persistente provoque la muerte prematura, solo que ambas cosas están asociadas.

"Pero hay otras evidencias firmes de que el estrés es causal", dijo. "Por ejemplo, el aumento abrupto en los ataques cardiacos que ocurre durante una guerra o un terremoto importante".

El estudio no evaluó los motivos del estrés de los individuos. "Es muy probable que haya muchos factores causantes, entre ellos el divorcio, la muerte de alguien cercano, el estrés financiero o laboral", enumeró Stewart.

Cualquiera que sea la causa, las medidas para reducir el estrés podrían aumentar las probabilidades de longevidad si uno tiene una enfermedad cardiaca, sugirió.

"Las medidas que reducen el distrés psicológico a largo plazo tienen el potencial de mejorar los resultados de las personas en riesgo", aseguró Stewart.

Lamentablemente, el estrés no tiene una solución simple, anotó. "La respuesta podría depender del individuo y los motivos", dijo.

Reconocer el problema es un primer paso importante. Y el respaldo de familiares y amigos también es clave, añadió. Con frecuencia, la consejería es otra opción. "A veces, lo mejor es buscar ayuda profesional", anotó Stewart.

El informe aparece en la edición en línea del 26 de junio de la revista Heart.

Un cardiólogo dijo que los médicos deben preguntar de forma rutinaria a los pacientes cardiacos sobre el estrés en sus vidas.

"Los profesionales clínicos deben hacer que la evaluación del distrés psicológico sea una parte constitutiva de la evaluación de rutina de los pacientes con enfermedad cardiovascular", señaló el Dr. Gjin Ndrepepa, del departamento de cardiología en adultos de la Universidad Técnica de Múnich.

Y los pacientes que experimentan un estrés significativo deben entonces recibir remisiones a profesionales de la salud mental. Esto es particularmente verdad respecto a un paciente cardiaco que tenga un distrés psicológico prolongado de nivel moderado a alto, dijo Ndrepepa.

El distrés psicológico podría provocar o empeorar la enfermedad cardiaca al conducir a un aumento en la actividad de las hormonas del estrés y de la conducta malsana, comentó Ndrepepa, autor de un editorial que acompañó al estudio en la revista.

Por ejemplo, alguien que tenga un estrés continuo podría fumar, beber, hacerse físicamente inactivo, acumular sobrepeso o desarrollar diabetes, indicó.

"Además, la enfermedad cardiovascular en sí podría provocar distrés psicológico", añadió Ndrepepa.

En el estudio, Stewart y sus colaboradores observaron datos sobre 950 personas con enfermedad cardiaca estable que participaron en un ensayo a largo plazo sobre el uso de estatinas para reducir el colesterol. Los participantes tenían entre 31 y 74 años de edad. Todos tuvieron un ataque cardiaco o fueron hospitalizados por un dolor de pecho inestable en los tres a 36 meses anteriores.

Los pacientes completaron un cuestionario general de salud para medir sus niveles de distrés mental seis meses tras la admisión al hospital, y una vez más uno, dos y cuatro años más adelante.

La gravedad y duración del estrés se evaluaron en cuatro categorías: sin distrés, con distrés ocasional, un distrés persistente leve en tres o más ocasiones, y un distrés persistente moderado en tres o más ocasiones.

El seguimiento promedio fue de 12 años. En ese tiempo, casi 400 personas murieron por todas las causas, y unas 200 murieron por enfermedad cardiovascular.

Las respuestas a cuestionarios mostraron que casi un 4 por ciento dijeron que sufrieron de un distrés persistente moderado o de un distrés más grave. Su riesgo de muerte temprana fue sustancialmente más alto en comparación con los demás.

Casi dos tercios de los participantes no reportaron ningún distrés en ninguna de las evaluaciones, mientras que más de una cuarta parte reportaron distrés ocasional de cualquier gravedad. Más o menos un 8 por ciento reportaron un distrés persistente leve, que no se vinculó con un mayor riesgo de muerte prematura, según el informe.

FUENTES: Ralph Stewart, M.D., adjunct professor, medicine, University of Auckland, New Zealand; Gjin Ndrepepa, M.D., department of adult cardiology, Technical University, Munich, Germany; June 26, 2017, Heart